Este tipo de publicidad es conocida como spam y es ampliamente rechazada por la sociedad por considerarlo un ataque a su intimidad. Tanto es así, que en algunos países como EEUU se ha convertido una práctica ilegal.
El spammer también puede ser un programa que envía dichos mensajes Spam al correo electrónico. El mayor problema de este programa es que también se usa para transmitir virus informáticos tales como troyanos o gusanos.