El spam o correo basura, es correo electrónico no solicitado que contiene normalmente publicidad. Esta publicidad se envía masivamente, causando graves molestias y provocando pérdidas de tiempo y recursos.
En un principio, Internet prohibía su uso comercial, pero está comprobado que éste es el que mantiene su infraestructura. Era entonces cuando la palabra spam se refería únicamente a “correo no solicitado”, y no a correo comercial. En la actualidad, se distinguen el correo comercial, que es el que intenta vender algo, y el informativo, que da cuenta de algún evento u oferta que no afecta para nada al bolsillo del usuario.
Según un estudio realizado por Ciberstats, nueve de cada diez personas odia el spam. Sin embargo, Georgia Tech lleva a cabo una encuesta semestral que demuestra que la mayoría de los usuarios borra el correo no solicitado al recibirlo y que el 9% incluso llega a leerlo. En líneas generales, el 19% asegura no haber recibido nunca este tipo de mensajes.
Existen diversas medidas para evitar recibir correo no solicitado en nuestras bandejas de entrada. En primer lugar, es recomendable dar nuestra dirección de e-mail sólo a nuestros amigos y conocidos, y no publicarla en páginas webs. En segundo lugar, no se rellenarán formularios con los datos personales. Y en tercer lugar, se evitará responder a un mensaje de spam, puesto que la dirección del remitente suele ser falsa (y por lo tanto, devolverán el correo al usuario), y en el caso de no serlo, servirá a la empresa para saber que existe una determinada dirección de e-mail y seguirá enviando publicidad a la misma.