La palabra ‘conversión’ está normalmente más vinculada al mundo de la religión, cuando un miembro de una determinada creencia quería formar parte de otra.
En el caso de la publicidad online, la conversión hace referencia a la acción que lleva a cabo un determinado usuario en una página web, como por ejemplo, suscribirse a un boletín, hacer una compra, una búsqueda, pedir información, y en general cualquier tipo de acción cuantificable y medible. En definitiva, se trata de discernir cuántos de los usuarios, y por tanto clientes potenciales, llegan a ser clientes reales.
Es decir, si un sitio web tiene determinado porcentaje de conversión para el producto X, significa que ese porcentaje de visitantes compra ese producto. Esta herramienta puede ser muy útil para analizar el tipo de tráfico que llega a una determinada página y desde dónde, para conocer también la efectividad de una campaña publicitaria. En este sentido se pueden establecer distintos niveles de concreción.