Lo problemático y polémico de este tipo de publicidad es que, finalmente, consiguen que el receptor, sin saber por qué, consuma ese producto o servicio. El mensaje consigue su finalidad persuasiva, propia de la publicidad, creando motivación y deseo en el receptor. Pero éste no actúa con plena consciencia, por lo que está considerado un engaño.
Algunas marcas que han sido denunciadas por utilizar este tipo de publicidad son, por ejemplo, Coca-Cola, Disney o Puig.