Existe un término muy similar al patrocinio (fácil de confundir): el mecenazgo. El patrocinio normalmente pretende satisfacer un doble objetivo: rendimiento empresarial y otro de imagen corporativa. A diferencia del mecenazgo, el patrocinio sucede cuando una empresa asume el coste total o parcial de un evento. La finalidad de esta financiación es la de aprovechar la popularidad que puede ocasionarle esta labor.
El objetivo principal es el construir una imagen de marca y que el público la asocie a determinados valores que simbolicen la actividad, misión y visión de la empresa. Existen también otros objetivos a corto y largo plazo que son secundarios: la motivación de la fuerza de ventas, reputación social, lavados de imagen ante crisis, consecución de cobertura en medios de comunicación, revalorización de un producto, etc.
- Consigue mayor impacto en el día a día de sus target, de tal modo que consigue un índice de impacto publicitario (facilitanto una retentiva positiva de la marca) mucho mejor que otras formas de publicidad.
- El creciente interés de los medios de comunicación sobre acontecimientos deportivos facilita las estrategias de comunicación del patrocinador.
- Psicológicamente, son mejor aceptados los mensajes en un patrocinio.
- Aumenta la legitimidad social de la empresa.